Tengo la suerte de vivir relativamente cerca de este paseo que se sitúa en pleno corazón del Eixample barcelonés. La he cruzado en innumerables ocasiones por motivos personales, de trabajo y antiguamente por estudios, así que puedo decir que conozco bien su evolución y he padecido sus defectos y disfrutado de sus escasas virtudes.
Nunca fue una calle que me llamara mucho la atención, la verdad, recuerdo a esta avenida como un tramo inconexo, sucio y sin sentido en medio de nuestra querida Barcelona del diseño y del turismo de calidad. Así que me alegré enormemente el día que se anunció una reforma para esta avenida.
"Por fin se podrá pasear y ver a niños jugar sin tener que pelearse con los excrementos de perro que tanto abundan!!!" pensé. Y tengo que decir que sí, que hoy en día, hay más niños jugando y la Avenida, en las partes en las que se reformó, parece bastante más limpia.
Pero en cuánto a lo que este blog atañe, y en cuanto a la movilidad de los ciudadanos en Barcelona, la reforma no ha sido más que una chapuza que no hay por donde coger. (clica en más información para seguir leyendo).